Miles de trabajadores se encuentran en una situación de desprotección que desconocen hasta que intentan solicitar una prestación por incapacidad permanente. La Seguridad Social deniega sistemáticamente las solicitudes de aquellos que no han acumulado el tiempo suficiente de cotización, dejando sin cobertura a personas que han visto su capacidad laboral severamente mermada por enfermedades comunes.