Denuncia la falta de atención domiciliaria del IB-Salut ante la muerte de su madre: «Agonizó sin suero, ni morfina ni nada»

Angelica Felicitas Maria Dorst murió hace un año y tres meses. Tenía un cáncer muy avanzado. Su hija, Natasha, denuncia que durante la agonía, nadie atendió a su madre y que el protocolo de tratamiento domiciliario que se había acordado se incumplió hasta el punto de que, a pesar de múltiples llamadas y requerimientos, el Equipo de Soporte de Atención Domiciliaría (ESAD) del IB Salut nunca apareció: «Mi madre agonizó sin suero, ni morfina ni nada», denuncia su hija. Desde entonces, las quejas presentadas por Natasha ante atención primaria y la oficina del defensor del paciente ni siquiera han sido respondidas, denuncia: «No me han hecho caso. Me siento castigada por haberme llevado a mi madre a casa. Yo quería que mamá muriera en su casa con sus perros porque era su sueño». Explica que era algo de lo que habían hablado durante los años en los que siguió la enfermedad de su madre, para lo que había abandonado el trabajo.