Aristóteles y el método definitivo para poder cambiar cualquier cosa en tu vida: «La excelencia no es un acto, sino un hábito»

Aristóteles está considerado el padre de la filosofía occidental (junto a Platón). Fue el fundador de la Escuela peripatética de filosofía en el Liceo de Atenas y ha tenido una enorme influencia en la humanidad durante los dos últimos milenios. Aristóteles defendía que el carácter de las personas se desarrolla gracias a repetir patrones. Esta es una de las frases que se le atribuyen y que reflejan su pensamiento es: «Somos lo que hacemos repetidamente. La excelencia, entonces, no es un acto, sino un hábito». Esta frase la expresó en su obra 'Ética a Nicómaco'. En ella, Aristóteles reflexionó sobre la naturaleza de la excelencia humana y deja una enseñanza que puede ser muy útil aún habiendo pasado más de 2.000 años. Aristóteles piensa que la excelencia no es algo puntual, si no la consecuencia de un proceso constante y disciplinado. Donde durante mucho tiempo repetimos una misma rutina y unos mismos comportamientos que nos acercan a ese nivel. En la actualidad buscamos conseguir todo rápido. Queremos ser millonarios sin trabajar. Fuertes sin ir al gimnasio. O intelectuales sin leer un libro. Pero según Aristóteles, no hay nada que se pueda considerar un éxito y sea fruto de un día o de la casualidad. Este enfoque puede servir de inspiración para muchas personas. En un momento en el que el desarrollo personal está muy de moda, esta frase de Aristóteles invita a seguir el buen camino. La mejora continua es un proceso largo y gradual. Y la excelencia es la consecuencia de todo este trabajo diario. Con citas como esta, se explica la figura histórica de Aristóteles. En el siglo XXI sigue siendo una gran influencia para muchas personas, como ha sido en los últimos dos milenios. Sus enseñanzas y pensamientos muestran que no hay nadie mejor que él para hablar sobre la excelencia.