El «No a la guerra» que duró un día

Sánchez es un animal político con una extraordinaria capacidad para sobrevivir a las adversidades. Aunque eso le lleve a sostener hoy una posición política y mañana la contraria, o a decir una cosa y hacer otra. Lo hemos visto con claridad en la cuestión del genocidio en Gaza: el Gobierno aseguró que desde el 7 de octubre de 2024 se aplicaba un embargo total de armas sobre Israel. Sin embargo, pronto se supo que España mantenía una fluida relación comercial de compraventa de material militar con el Estado hebreo. Posteriormente, se aprobó una ley para consolidar ese embargo y, aun así, hoy se sigue comprando tecnología militar a Tel Aviv por — según se nos dice— razones de «interés nacional».