La gente en la inteligencia artificial (II)

Toda la tecnología –y tal vez más la digital– provoca en nosotros respuestas reflejas, más que reflexividad. La tecnología funciona sin exigirnos –e incluso sin permitirnos– adoptar una relación explícita con ella. Esta característica es particularmente intensa en el caso de las tecnologías digitales, que pronto se revisten de un aura de neutralidad, se convierten en algo inadvertido, privilegian el automatismo, lo tácito frente a lo explícito. Las tecnologías en general y el “ubiquitous computing” en particular se integran en el tejido social hasta hacerse indistinguibles de él, generan un “inconsciente digital”. Son variaciones de la célebre idea de Langdon Winner del “sonambulismo tecnológico”, es decir, de la falta de conciencia sobre el desarrollo tecnológico y sus consecuencias, indiscutido, funcional y neutro.