'Lorquiana', el cómic que reúne a tres personajes femeninos del genio de Granada contra una "injusticia eterna"

El guionista Salva Rubio se alía con la dibujante debutante María Badía para demostrar que "la marca de un clásico es precisamente que nunca pierde su actualidad" El cómic andaluz que recuerda a los maestros voluntarios que llevaron la cultura a la España rural de la República Salva Rubio (Madrid, 1978) posee un impresionante currículum como guionista de cómics, que incluye trabajos junto a dibujantes como Sagar, Efa, Danide, Rubén del Rincón, Loreto Aroca o Edu Ocaña, además de haber escrito ensayos sobre metal extremo o Indiana Jones, por citar algunos asuntos de su interés. Lo que no había hecho hasta ahora era abordar un clásico de las letras españolas, pero esa asignatura pendiente está aprobada, y con nota, con Lorquiana (Universal Cómics), que acaba de ver la luz. En este volumen, se alía con la dibujante debutante María Badía para unir tres obras del genio de Fuentevaqueros – Bodas de Sangre, Yerma y La casa de Bernarda Alba – en una sola. Nada menos que quince años ha tardado este proyecto en ver la luz, según explica el propio Rubio: “El proyecto surge de una relectura de las obras de teatro de Lorca, que en aquella época no había tocado desde que las conocí como lectura obligatoria en bachillerato. Por entonces estaba más metido en el mundo del audiovisual y monté un proyecto de miniserie televisiva de tres episodios. Pero era 2009 y la economía había saltado por los aires. Guardé la idea en el cajón, hasta que me di cuenta de que podía ser un cómic perfecto”. No es la primera vez, desde luego que la producción del universal poeta y dramaturgo ha llevado a la viñeta. Sin embargo, la principal novedad de Lorquiana respecto a otras miradas de Lorca es hacer que tres personajes sean uno. “Quizá casualmente, leí en orden Bodas de Sangre, Yerma y La casa de Bernarda Alba , y me di cuenta de una circunstancia curiosa: la primera estaba protagonizada por una muchacha, la segunda por una mujer y la tercera por una anciana”, recuerda. “Como si se tratase de una sola vida. ¿Por qué no contarlo como tal? Unos temas contribuían a su unidad y coherencia, como el peso de la honra. Y otros ayudaban a la narrativa: la obra prima se desarrolla en medio del campo, la intermedia en un pequeño pueblo y la postrera en una ciudad. Casi como si Lorca lo hubiese hecho conscientemente”. La marca de un clásico Muy pronto, Rubio y Badía cobraron plena consciencia de la universalidad de la obra de Lorca, pero ¿qué hace que pueda ser representado en todo el mundo y todos hagan suyo su mensaje? ¿Cómo se explica su absoluta vigencia? Para el guionista, no hay dudas: “La marca de un clásico es precisamente que nunca pierde su actualidad. Siempre habla del hoy y de la naturaleza humana. Y en este sentido, sería deseable que algunos clásicos perdieran esa contemporaneidad, ya que querría decir que los problemas que describen han sido superados”. Salva Rubio. “Estas tres obras de teatro”, prosigue, “hablan de la honra, que es otra palabra para definir al patriarcado, la presión social, política, económica, religiosa, etc., que la sociedad pone sobre las mujeres para impedir que vivan sus vidas como deseen. Una lectura basta para darse cuenta de que, tristemente, siguen de actualidad, pues la vida de las mujeres sigue siendo controlada, fiscalizada y oprimida. La prueba está en la propia palabra ‘honra’. Un concepto vetusto, aparentemente feudal o medieval, que parece referirse a ese ‘llegar virgen al matrimonio’. Pero en realidad, la honra era un mecanismo de control social, para impedir que las mujeres se expresasen, se moviesen o se comportasen como quisieran. Es obvio que la honra de hoy son las redes sociales, que igualmente sirven para fiscalizar, criticar y vigilar el comportamiento femenino”. A la hora de plantearse hasta qué punto fue García Lorca adelantado a su tiempo, habida cuenta de que el feminismo actual remite una y otra vez a su obra, Salva Rubio retoma la pregunta anterior para aseverar que “está claro que supo reflejar una opresión secular y milenaria. Por tanto, no sé si la respuesta es tanto que se adelantó a su tiempo, como que detectó una injusticia eterna que quiso poner de relieve para contribuir a su erradicación. Cien años después de su muerte, seguimos trabajando en ello”. La dibujante María Badía. Una obra “infinita” Asimismo, define su colaboración con María Badía como un trabajo “sencillo y agradable. Pese a que es su primera publicación, María Badía ha tenido el talento y la dedicación de aprender lo necesario para reflejar esta obra, y el carácter y personalidad para hacerla suya. Me encanta que esta adaptación haya ido a las manos de una artista andaluza que vive la naturaleza y el folclore con su sensibilidad”. El epílogo de Lorquiana termina asegurando que la obra de Lorca “es infinita”. ¿En qué sentido? “Si bien una obra de teatro está naturalmente destinada a las tablas, medios como el cine han demostrado que también podía adaptarse al celuloide”, concluye Salva Rubio. “Ahora nosotros mostramos que un medio como el cómic puede prestar su propio lenguaje presentando, creo que, por primera vez, tres de sus obras juntas y continuadas, algo que, hasta donde yo sé, no se había hecho antes, siquiera en otras artes. De ahí la adaptabilidad e infinitud del corpus lorquiano que, no me cabe duda, aún vivirá en muchas otras formas”.