Es habitual escuchar entre conductores habituales de la A-52 que hacer un viaje por el vial sin encontrar ninguna obra o corte en ella es similar a encontrar una aguja en un pajar. Y con la puesta en marcha del plan urgente de reparación de la autovía, la situación que se vivió ayer hizo honor a cualquier forma de chascarrillo: La Autovía de las Rías Baixas registró, al menos, 28 incidencias de tráfico entre su inicio en O Porriño y su fin en Benavente, en las que la presencia de obras o firmes irregulares obligaron a cortar carriles y limitar la velocidad en múltiples tramos. Y aunque varias de estas incidencias se concentraron en el mismo tramo (es decir, se realizasen dos cortes de carril en ambos sentidos de un mismo punto), la suma de extensión de los tramos afectados deja a relucir la magnitud de las obras que se están a realizar: más de 162 kilómetros de vía, o lo que es lo mismo, el 53% de la longitud total de la autovía, sufrieron cortes o limitaciones.