En la carretera del consumo energético, Galicia sigue circulando a gran velocidad. Con el precio del combustible acelerando día a día y sin señales certeras de freno, el repostaje se convierte en una parada cada vez más cara para los conductores, impactando de lleno en sus bolsillos. El ataque de Estados Unidos e Israel a Irán ha puesto a la economía gallega en una cuesta arriba que se observa cada vez que resulta necesario detenerse en los surtidores de las gasolineras.