Antonio Iglesias y María Isabel Míguez nacieron en la parroquia de Cereixo. «Cuando nos casamos, yo estaba trabajando en las plataformas del Mar del Norte y ella en La Rosaleda, en Santiago. Por culpa de mi trabajo pasaba tres meses allá y uno aquí. Un día que vine de vuelta me dijo que eso no era vida, así que lo dejé. En ese momento fue cuando decidimos irnos a Venezuela, donde yo tenía familia», explica el ya jubilado empresario al hablar de los orígenes de la Tintorería y Lavandería Elegante. Lo primero que hicieron fue montar un restaurante en el que llegaron a dar comidas a 400 personas al día, hasta que les plantearon una oferta que acabaría marcando su vida. Era el año 1979.