La jueza que ocupó la plaza de Instrucción número 4 de Nules (Castellón) entre octubre de 2020 y noviembre de 2022 no tenía reparo alguno para poner motes a sus funcionarios, a los que ser refería como “la frígida”, “ama de casa aburrida”, “trol” o "carapolla" cuando hablaba con otros miembros de la oficina judicial en conversaciones privadas o incluso en público. También solía llegar tarde a algunas diligencias, humillaba al fiscal e incluso, según la denuncia que llegó al Consejo General del Poder Judicial, realizó "comentarios de carácter sexual" a uno de los funcionarios.