El hombre que presta sus manos al cielo para dar alma a la Semana Santa de Murcia

En la pedanía murciana de Los Ramos, un taller se ha convertido en un portal hacia lo sagrado. Allí, el escultor José Hernández Navarro no solo talla madera, sino que, como él mismo explica, despierta "almas dormidas". El artista comparte la célebre frase atribuida a Miguel Ángel sobre ver la escultura en el bloque y quitar lo que sobra. "En teoría es así, luego llega la práctica y la cosa se complica muchísimo más", confiesa Hernández Navarro, quien asegura que, en su caso, la imagen ya existe en su mente incluso antes de tener la madera. El proceso creativo, según el maestro, parte de una idea "pluscuamperfecta" que la realidad nunca alcanza del todo. "Cuando se termina, por lo menos yo pienso, ha quedado bien, gustará, pero la que había pensado yo es mejor que la que he hecho", admite. Lejos de ser una frustración, lo considera "el incentivo de querer en la siguiente lograr lo que en esa no ha podido", un ciclo que, asegura, le seguiría pasando aunque viviera mil años. Considerado uno de los grandes escultores españoles de los últimos 50 años, su obra ha enriquecido de forma incontestable la Semana Santa murciana. Entre sus trabajos más reconocidos se encuentra el Descendimiento de la Misericordia, una pieza que él mismo no duda en calificar como su gran creación. Se trata de un grupo escultórico de enorme complejidad, con tres figuras y la cruz talladas en una misma pieza, concebido con una visión "monumental". A pesar de su extensa y aclamada trayectoria, Hernández Navarro revela que le queda una espina clavada: "La única que se ha quedado así importante dentro del mundo de la Semana Santa que no he llegado a realizar ha sido un Cristo yacente". Aunque oficialmente jubilado, el escultor se ha embarcado en un nuevo proyecto para la Cofradía de la Caridad: la figura de Poncio Pilato que completa un paso creado hace años. Tras un alta temporal, la obra está casi finalizada y se presentará el próximo 4 de marzo. Este trabajo sigue su filosofía de "traer las figuras a nuestro tiempo", con acabados que muestran la frescura del "golpe de gubia" y la pureza de la madera, diferenciándose del estilo barroco para que se note que son "hechas en el presente". La Semana Santa murciana también se ha transformado gracias a la incorporación de la mujer. Fina Iniesta Sánchez es un ejemplo de ello. Fue una de las fundadoras y es la única presidenta de la cofradía de la Santa Mujer Verónica de Sangonera la Verde, formada íntegramente por mujeres. "Al principio no estaba bien visto que las mujeres llevasen un trono", recuerda sobre los inicios hace 26 años. Sin embargo, su determinación la llevó a "luchar por sacarlo". Lo que comenzó con un trono e imágenes de segunda mano en el año 2000 es hoy una de las cofradías con mayor vitalidad de la pedanía. Este año esperan pasar de 32 a 45 anderas. "Han venido mucha gente y gente joven de veintitantos años, que esas son el futuro nuestro", celebra la presidenta, destacando cómo las nuevas generaciones se enganchan a la experiencia y aseguran la continuidad. El trabajo de Fina Iniesta ha sido reconocido recientemente por la junta municipal, un premio que ella extiende a todo su equipo. "El premio no es solamente para mí, sino para todas mis mujeres que están conmigo", afirma, subrayando que en su cofradía "todas somos una piña". Con la vista puesta en el futuro, ya preparan nuevos proyectos que, por ahora, "son secretos".