En un momento en el que la inteligencia artificial comienza a abrirse paso en la industria audiovisual entre entusiasmo y recelo, pocos creadores han explorado sus posibilidades con tanta radicalidad como YZA Voku. El artista visual y director creativo afincado en Madrid fue uno de los primeros en trabajar con IA generativa aplicada a la narrativa audiovisual cuando todavía era una herramienta experimental. Desde entonces, su obra ha construido un territorio propio donde lo orgánico y lo sintético conviven, y donde la sorpresa, el accidente y la intuición forman parte esencial del proceso creativo. Sobre él se sabe muy poco. Nadie conoce su nombre real ni su rostro. Esa decisión de ocultar la identidad forma parte del propio proyecto: desplazar la atención del autor hacia las imágenes. Aun así, su lenguaje visual ha empezado a circular con fuerza en la industria. En los últimos años ha dirigido piezas para artistas como The Weeknd, Swedish House Mafia o Dellafuente, además de colaborar con marcas y festivales internacionales. Paralelamente, su obra personal —compuesta por varios cortometrajes y proyectos experimentales— ha sido reconocida en certámenes como el AIFF AI Film Festival o el Tribeca Film Festival. Su trabajo bebe del surrealismo, del videoclip de los años noventa y de la estética primitiva de internet, y se caracteriza por imágenes inestables, iconografía fragmentada y un uso recurrente del color rojo. Para Voku, la inteligencia artificial no es un sustituto del creador, sino un terreno fértil en el que buscar imágenes inesperadas. "La IA genera el terreno, yo busco fósiles", resume. A través de una conversación con Revista Bando, el artista reflexiona sobre su relación con la inteligencia artificial, el papel del autor en la era de los modelos generativos y el tipo de cine que podría surgir en los próximos años a partir de estas nuevas herramientas. P: Nadie conoce tu nombre real ni tu aspecto. ¿Por qué decidiste ocultar tu identidad desde el inicio del proyecto? R: La identidad distrae. P: Empezaste a trabajar con IA en 2021, cuando todavía era una herramienta muy experimental. Me imagino que el cambio y la evolución haya sido brutal. ¿Qué has aprendido es estos cinco años de ella? R: El papel de elegir e interpretar. La IA no entiende las imágenes. P: ¿Qué porcentaje de mérito artístico recae sobre el humano y cuánto sobre la máquina? R: El arte no funciona como una fábrica donde repartes porcentajes. La IA es un herramienta compleja, pero sigue siendo un instrumento. Un piano también produce sonidos que el pianista no controla del todo, resonancias, armónicos, vibraciones… . Nadie le da crédito artístico al piano. P: ¿Hay momentos en los que la IA te sorprende con imágenes o narrativas que tú no habías imaginado? En ese caso, ¿es tuyo el éxito o de la máquina? R: Claro que sorprende. Pero también sorprende una cámara cuando capta algo inesperado en una fotografía. O el montaje cuando dos planos crean un significado nuevo. La IA amplifica ese fenómeno. P: ¿Cómo definirías la...