Vero, casera de trasteros: "Por 2 m² cobro 50 euros, al mes facturo unos 4.500 pero tenemos unos gastos de 2.000; tras 2 años abiertos recuperaremos la inversión de 100.000 euros en 4 o 5 años"

El negocio de alquiler de trasteros se ha convertido en una opción de inversión con alta rentabilidad y un bajo nivel de gestión. Así lo ha explicado la empresaria Vero en una entrevista concedida al canal de Youtube del emprendedor Eric Ponce. En su caso, ha conseguido un modelo de negocio que le permite facturar por cada centro 4.500 euros al mes con unos gastos fijos de solo 2.000 euros, gracias a una estrategia centrada en la ubicación y la automatización. Con una inversión inicial de unos 100.000 euros para un local de 400 metros cuadrados, la emprendedora asegura que el retorno de la inversión se consigue en un plazo de "4 o 5 años". La clave, según explica, es la alta demanda y la baja rotación de clientes, lo que le permite mantener una tasa de ocupación del 99% en sus centros. "Por 2 m² cobramos 50 euros", detalla Vero, explicando que este es el tamaño más demandado por su tipo de cliente. A diferencia de otros negocios que requieren personal o una implicación diaria, este modelo destaca por su alto grado de automatización. "No tengo que estar presencialmente", afirma Vero. Tanto las visitas como la firma de los contratos se gestionan de manera remota. Los clientes pueden visitar las instalaciones mediante una llamada telefónica mientras el propietario les abre las puertas a distancia, y los contratos se firman a través de una plataforma online. Esta optimización de procesos permite que la gestión diaria sea mínima, limitándose a atender llamadas de nuevos clientes o resolver incidencias puntuales. De hecho, la propia empresaria, que gestiona tres centros actualmente, asegura que "hay días que no cojo el teléfono" y que podría llevar más locales sin problema. Los gastos de estructura son mínimos, siendo el alquiler del local la partida más importante, seguida de la luz, el internet y la alarma. Uno de los factores diferenciales del negocio de Vero es su ubicación estratégica dentro del núcleo urbano, en lugar de en polígonos industriales. Esta decisión responde a un estudio del tipo de cliente al que se dirige. Sus centros, como uno ubicado en un antiguo supermercado, no compiten con grandes empresas del sector, ya que se enfocan en un cliente local que busca un desahogo para su vivienda. El perfil de cliente más habitual es el de los vecinos de la zona, que viven en pisos antiguos sin trastero y necesitan "una habitación más" para guardar bicicletas, ropa de otra temporada o material deportivo. Esto genera una baja rotación y una clientela estable, que es precisamente lo que busca la empresaria. "Es un más a más de su vivienda", comenta sobre el servicio que ofrece. Vero comenzó su andadura en este sector en 2015, cuando detectó que el negocio de los trasteros estaba en auge. Con la ayuda de un amigo que ya se dedicaba a ello, quien actuó como su "maestro", pudo contactar con proveedores y arquitectos especializados. Su modelo no es una franquicia, sino que utiliza proveedores externos para la instalación de los trasteros de chapa. La inversión de 100.000 euros para un centro de 400 metros cuadrados y 97 trasteros puede variar. La empresaria advierte que siempre surgen imprevistos o cambios de normativa, como exigencias de los bomberos, que pueden modificar el presupuesto inicial. El tamaño de los trasteros se adapta a la demanda, priorizando los más pequeños, de unos 2 metros cuadrados, que son los más solicitados por sus clientes.