La Dirección General de Tráfico ha publicado la nueva Instrucción PROT 2026/04, que actualiza la normativa sobre autocaravanas para ajustar los procedimientos de inspección técnica, clarificar las condiciones de uso en vías urbanas e integrar las novedades en señalización. Esta revisión, que sustituye a la versión de 2023, responde según Tráfico a la necesidad de adaptar la regulación a los cambios normativos de los últimos dos años y medio, así como a los criterios técnicos del Ministerio de Industria y Turismo. Una de las modificaciones principales afecta a los plazos de la Inspección Técnica de Vehículos (ITV), que se han diferenciado según la categoría del vehículo. En el caso de las autocaravanas (categoría M), estas están exentas de inspección hasta los 4 años de antigüedad, deben realizarla de forma bienal entre los 4 y los 10 años, y de forma anual una vez superados los 10 años. Por otro lado, los furgones vivienda o camperizados (categoría N) deben pasar una inspección anual hasta los 10 años de antigüedad, frecuencia que pasa a ser semestral a partir de ese momento. En el ámbito urbano, la instrucción ratifica que las autocaravanas pueden realizar maniobras de parada y estacionamiento bajo las mismas condiciones y limitaciones que cualquier otro vehículo. No obstante, se subraya la capacidad de los Ayuntamientos para regular, mediante ordenanzas municipales, los tiempos de estacionamiento y la prohibición de acampar, conforme a la interpretación del Tribunal Supremo para garantizar la seguridad y fluidez del tráfico, así como el uso equitativo de los aparcamientos. Con el objetivo de mejorar la gestión del turismo itinerante y apoyar las nuevas legislaciones autonómicas, la normativa integra la nueva señal S-128, que indica la ubicación de puntos de vaciado de aguas residuales para este tipo de vehículos. Este marco normativo nace para dar respuesta a un crecimiento exponencial del sector en la última década. Desde 2015, el número de autocaravanas en España se ha multiplicado casi por tres, pasando de poco más de 48.000 vehículos a casi 137.000 en 2026. Este fenómeno, que se aceleró notablemente a raíz de la pandemia del Covid-19, ha pasado de ser una tendencia coyuntural a consolidarse como una opción de movilidad y ocio relevante. La búsqueda de alternativas de viaje más seguras, autónomas y flexibles durante aquel periodo impulsó el interés por las autocaravanas y furgonetas camperizadas, una preferencia que se ha mantenido en el tiempo y ha consolidado a estos vehículos dentro del sector turístico español.