Los mercados aguantan la presión: la recesión y la guerra enfrían la bolsa sin desatar el pánico

Los mercados comienzan a hablar del fantasma de una posible recesión global y de los riesgos derivados de la tensión en Oriente Medio y las dificultades en el crédito privado. Sobre este escenario ha arrojado luz Juan Pablo García Valadés, director de Renta 4 Banco en León, en el programa "Mediodía en COPE León". Según ha explicado, la semana pasada "se pusieron sobre la mesa los riesgos reales", pero las caídas en las bolsas fueron moderadas. Su lectura es clara: "Mi lectura es que los mercados están descontando riesgo, pero no han perdido la confianza sistémica". Uno de los principales focos de preocupación es el crédito privado, una industria de préstamos directos a empresas fuera de la banca tradicional que se ha desarrollado en los últimos años. García Baladez ha advertido de que, cuando algunas compañías presentan problemas de pago, "se activa la preocupación de que ese contagio llegue a bancos y aseguradoras". No obstante, ha matizado que se trata de un riesgo real, pero por ahora localizado. El otro gran factor de riesgo ha sido la subida del petróleo por el conflicto en Irán, que llegó a superar los 110 dólares por barril. A pesar de ello, y tras unas fuertes caídas iniciales en las bolsas asiáticas, los mercados occidentales terminaron con pérdidas moderadas. Para el experto, esto se debe a que los inversores esperan a ver si el conflicto se convierte en un choque sistémico. Además, otros indicadores como la fortaleza del dólar o un Bitcoin estable sugieren que todavía hay "apetito por el riesgo". Ante este escenario de "corrección en curso, pero sin pánico", Juan Pablo García Baladez ha ofrecido tres pautas claras. La primera es "aprovechar la corrección para revisar la cartera" y reducir el peso en compañías muy endeudadas. La segunda, "buscar oportunidades en empresas de calidad" que han bajado, ya que "no se trata de intentar adivinar el mínimo, sino de comprar buen activo a buen precio". Finalmente, recomienda mantener liquidez y un tamaño de posiciones controlado. En definitiva, ha concluido, la clave es "no vender por pánico, pero sí ser selectivo y proteger el capital". Su máxima para momentos como este es clara: "Diversificación, control del riesgo y disciplina son las mejores defensas en fases como esta".