Funcionaron los tres minutos. Eso le bastó a la Presidenta la semana pasada para poner a temblar a sus aliados del PT y el Partido Verde . Como se lo informé en la entrega anterior, Sheinbaum se apareció tres minutos en la reunión a la que convocó en Palacio Nacional para presentarles el Plan B horas después de que le rechazaron su reforma electoral. Se le vio enojada. El ambiente fue de reclamo. Le funcionó: los aliados no quisieron estirar más la liga y, aunque el Plan B no les gustó mucho de botepronto, terminaron aceptándolo tras una ronda de negociaciones en la Secretaría de Gobernación.