Mucho antes de que la filosofía se llenara de sistemas complejos y nombres universalmente conocidos, Empédocles de Agrigento ya había lanzado una idea que seguía golpeando siglos después. Su tesis, formulada en distintos fragmentos con traducciones diversas, se puede resumir así: nada surge de la nada y nada desaparece por completo. Lo que los seres humanos llaman nacimiento y muerte sería, en realidad, otra cosa: unión y desunión, mezcla y separación.