La espera ha terminado. Este viernes arranca en Albacete la esperada temporada de caracoles, un evento que convierte a la ciudad en la capital española de este manjar. No en vano, la provincia consume el 20% de todos los caracoles de España, una cifra que demuestra la devoción local. Con la apertura de las tradicionales tascas, los albaceteños se preparan para rendir homenaje a un plato que forma parte de su identidad culinaria. Detrás de esta tradición hay una industria potente. Óscar Manuel Berbel, gerente de Caracoles Los Abuelos, uno de los mayores productores a nivel nacional, explica que el secreto del éxito en Albacete reside en "la calidad del producto, el consumo local y la atención al cliente". Berbel, cuya empresa mueve entre dos y tres millones de kilos de caracoles al año, señala que el mercado ha evolucionado y ahora la hostelería demanda producto semielaborado o elaborado por la "falta de mano de obra". La pasión de Albacete por los caracoles es tan grande que, dentro de Castilla-La Mancha, "la zona que más consume, o que consume el 90 por 100, es Albacete", afirma Berbel. Esto marca una diferencia con otras regiones de gran consumo como Andalucía, donde la temporada es más temprana y corta debido al clima. "Allí la temporada empieza sobre un mes antes y acaba sobre mes y medio, dos meses antes", detalla el productor. Este año, la campaña arranca con ciertos desafíos. Las recientes tormentas han provocado que el producto "venga un poquito atrasado de tiempo", admite Berbel, aunque se muestra optimista: "sí es verdad que va a haber buena calidad y bastante cantidad". Esta previsión es un alivio para las tascas, que se preparan para una alta demanda. Javier Cuerda, de una de las emblemáticas tascas, confirma que en los días más fuertes, como el Día de la Madre, "podemos llegar a hacer 100 kilos en un día de caracoles", aunque la media diaria se sitúa entre los 30 y 40 kilos. Otro factor determinante es el tiempo. Octavio, de Caracoles Ródenas, explica cómo la meteorología influye directamente en las ventas semanales, que pueden oscilar drásticamente: "una semana puede ser 10.000, otras semanas puede ser 4.000 kilos". A esto se suma un previsible ligero aumento de los precios por la inflación y los costes de transporte. "Ahora mismo tenemos poca materia prima porque el caracol nuevo todavía está muy tierno", advierte Ródenas, lo que contribuye a que sea "un producto caro". A pesar de los nervios iniciales y los desafíos del mercado, la ilusión se impone. Desde este viernes y hasta el 31 de julio, los caracoles volverán a ser los protagonistas en las mesas de Albacete, confirmando que la ciudad vive con una pasión inigualable su cita anual con este manjar.