Apenas unos meses después de la clausura del Parque Bruil para su completa rehabilitación, la preocupación regresa a su entorno. El Colectivo Vecinal Bruil – Aloy Sala – Tenerías ha presentado una queja formal ante el Ayuntamiento de Zaragoza por el creciente número de personas sin hogar que se asientan de nuevo en la zona. Según denuncian, duermen en los laterales del edificio Trovador y en la plaza triangular entre las calles Alto Aragón y Félix Rodríguez de la Fuente, reviviendo una situación que los vecinos creían superada. Esta inquietud surge mientras el parque permanece cerrado por los trabajos de mejora, previstos hasta finales de abril o mayo. El Ayuntamiento se vio obligado a clausurar el recinto el pasado 3 de diciembre debido a graves problemas de salubridad, ya que algunas zonas eran usadas como letrina. Las actuaciones incluyen la limpieza y desinfección, la reposición de césped, la eliminación de roedores y la replantación de especies vegetales, además de la futura renovación del equipamiento infantil y de mayores. Sin embargo, el portavoz del colectivo, Luis Bernad, expresa el temor generalizado. "Estamos notando que vuelve a haber otra vez un crecimiento bastante alto de personas sin hogar por la zona", explica a COPE Zaragoza. La principal preocupación, añade, es que este repunte frustre la inversión y el esfuerzo municipal: "Tenemos miedo a que se abra el parque y vuelva a haber asentamientos dentro del mismo parque después de arreglarlo". El colectivo vecinal apunta a la gestión de los recursos sociales como parte del problema. Critican que la ampliación del servicio de comida gratuita del Albergue Municipal hasta las 200 plazas, sin vincularlo a programas de inserción, genera un efecto llamada. "Como el albergue da de comer, desayunar y cenar, las personas vuelven a venir otra vez", lamenta Bernad, quien lleva tiempo solicitando que se abran comedores sociales fuera del barrio para no saturarlo. "Lo único que estamos haciendo es traer todo a la misma zona y saturarla", subraya el portavoz vecinal. Los residentes también denuncian que la rigidez horaria del albergue, que cierra por la noche, deja a personas en la calle. Por ello, se propuso al consistorio la creación de un centro de emergencia social, una medida que, según Bernad, "no ha llegado" y que considera fundamental. El problema se agrava por el cruce de acusaciones entre el Ayuntamiento de Zaragoza y la Delegación del Gobierno. Bernad relata que la última reunión con la Delegación fue en otoño, donde se les comunicó que "las personas que duermen en la calle, pues le compete al ayuntamiento de Zaragoza". Esta postura choca con la del consistorio, que argumenta que muchas de estas personas son solicitantes de protección internacional y, por tanto, responsabilidad de la administración central. Para el portavoz vecinal, que se confiesa "un poco desbordado", la raíz del problema es una crisis migratoria sin una gestión adecuada. Critica que el Gobierno de España "deja entrar a todo el mundo" sin un plan y que la Delegación no cede parte de sus "356 plazas vacías" para aliviar la situación en la ciudad. "Al final esto siempre salpica al ayuntamiento", concluye, mientras "la pobre gente siga estando en la calle". Desde el Ayuntamiento de Zaragoza aseguran entender la preocupación vecinal pero destacan que "desde las diferentes áreas implicadas se está trabajando en dar soluciones a las problemáticas de la zona". De hecho, "se ha intensificado la presencia de la Policía Local, la limpieza y la renovación del parque Bruil; que está en proceso desde su cierre en diciembre para acometer los trabajos necesarios de salubridad y paisajísticos". Tras las primeras plantaciones en el parque y para la puesta en marcha de la comisaría de la Policía Local en el nuevo edificio del Albergue municipal, en el que se han invertido 4 millones de euros, las diferentes consejerías implicadas (Presidencia, Urbanismo, Medio Ambiente y Servicios Sociales) tienen previsto esta semana una reunión de seguimiento y valoración. En paralelo, fuentes municipales señalan a COPE que el hecho de que haya personas en la calle durmiendo responde a que el Albergue municipal está completo, pese a que se abrieron más de 100 nuevas plazas con la ampliación de estas instalaciones, de las cuales 57 son subsaharianos que están bajo protección internacional pero que no están siendo atendidos por el Gobierno de España y 41 de ellas son magrebíes procedentes de Francia, Alemania e Italia ante el efecto llamada que está provocando el anuncio del Gobierno de España sobre la regularización de inmigrantes.