Vox obra el "milagro" en Castilla-La Mancha: David Moreno confunde el Día del Agua con el Día del Vino

Parecía que convertir el agua en vino era solo un poder divino, pero Vox ha demostrado en Castilla-La Mancha que también puede hacerse. El líder regional de la formación y presidente de Vox en las Cortes de Castilla-la Mancha, David Moreno, ha confundido en dos ocasiones el Día Mundial del Agua con el Día Mundial del Vino --que no existe--, en una intervención que ha mezclado errores y críticas políticas fuera de foco en una comunidad donde el agua es un asunto de vital importancia. La escena ha tenido lugar desde Tomelloso, a escasas horas de que Almansa (Albacete) acoja el acto institucional por el Día Mundial del Agua que preside el presidente de la región, Emiliano García-Page. Lejos de tratarse de un lapsus puntual, Moreno ha insistido hasta en dos ocasiones en que Vox no acudirá al "Día del Vino", como si se tratara de una cita oficial en el calendario institucional y no de una invención improvisada sobre la marcha. Ni rectificación, ni duda, ni un mínimo atisbo de que quizá algo no cuadraba. El agua, directamente, había dejado de ser protagonista para convertirse, nunca mejor dicho, en otra cosa. La confusión, en cualquier otro contexto, podría haber quedado en una anécdota menor. Pero no en Castilla-La Mancha. Aquí, el agua no es un concepto abstracto ni un tema secundario, sino un eje central del debate político, económico y territorial. Por eso, confundir el Día del Agua con el del Vino tiene más de símbolo que de simple error, especialmente cuando quien lo hace aspira a liderar una alternativa política en la región. Por si fuera poco, en medio de esta particular reinterpretación de la realidad, Moreno ha cargado contra García-Page por la política hídrica. Lo ha hecho, eso sí, apuntando a la Junta por unas competencias que, en gran medida, corresponden al Estado. Pero en una intervención donde el agua ya había mutado en vino, la precisión institucional parecía un detalle menor. Primero el milagro, después --si acaso-- la realidad. Si algo ha quedado claro tras la intervención es que, más allá del error, no distinguir entre agua y vino en Castilla-La Mancha no es un simple lapsus, sino una metáfora bastante elocuente. Una en la que algunos parecen estar más pendientes del brindis que de lo que realmente hay en la copa.