Qué pensión me queda si me jubilo a los 63 años en función de mi sueldo

El sistema de pensiones de la Seguridad Social en España ofrece a los trabajadores con largas carreras de cotización la posibilidad de retirarse antes de alcanzar la edad legal establecida. Una de las opciones más consideradas es la jubilación a los 63 años, una modalidad de retiro anticipado voluntario que, sin embargo, conlleva la aplicación de coeficientes reductores que minoran la cuantía final de la pensión. Esta penalización es un factor clave que todo trabajador debe analizar antes de tomar la decisión. Para poder acogerse a la jubilación anticipada voluntaria a los 63 años, no basta con tener la voluntad de hacerlo, sino que es imprescindible cumplir una serie de condiciones. En 2026, la edad ordinaria de jubilación es de 66 años y 10 meses, o de 65 años si se han cotizado más de 38 años y tres meses. Dado que esta modalidad permite un adelanto máximo de dos años, es necesario haber acumulado las cotizaciones suficientes para jubilarse a los 65 años. Además, se exige un período mínimo de cotización de 35 años. De estos, al menos dos deben estar comprendidos en los 15 años inmediatamente anteriores a la solicitud de la jubilación. Es importante recordar que para acceder a cualquier pensión contributiva la Seguridad Social aclara que no basta con 15 años cotizados. Por último, el importe de la pensión resultante debe ser superior a la cuantía de la pensión mínima que le correspondería al beneficiario al cumplir los 65 años. Existen otras modalidades, como la jubilación anticipada por enfermedad, con requisitos diferentes. El cálculo de la pensión de jubilación a los 63 años se realiza en varias fases. Primero, se determina la base reguladora, que representa el 100% de la pensión a la que se tendría derecho. Para ello, se suman las bases de cotización de los últimos 300 meses (25 años) y el resultado se divide entre 350. Durante este proceso, se aplica un coeficiente para actualizar las bases más antiguas y reflejar el efecto de la inflación, garantizando que no pierdan poder adquisitivo. Una vez obtenida la base reguladora, se calcula el porcentaje de la misma al que se tiene derecho en función de los años totales cotizados. Con 15 años cotizados, se tiene derecho al 50% de la base reguladora. A partir de ahí, por cada uno de los primeros 49 meses adicionales se suma un 0,21%, y por cada uno de los 209 meses siguientes se añade un 0,19% extra, hasta alcanzar el 100% de la pensión con 36 años y 6 meses cotizados. El paso final, y el más característico de la jubilación anticipada, es la aplicación de una penalización. La Seguridad Social aplica un coeficiente reductor sobre la cuantía de la pensión en función de los años cotizados en el momento del retiro a los 63 años. Con menos de 38 años y seis meses cotizados, el recorte es del 21%. Si se han cotizado entre 38,5 y 41,5 años, la penalización se reduce al 19%. Para carreras de entre 41,5 y 44,5 años, el recorte es del 17%, y para quienes superen los 44 años y seis meses de cotización, la reducción es del 13%. De este modo, un trabajador con una base reguladora de 2.000 euros y menos de 38,5 años cotizados vería su pensión reducida a 1.580 euros. En cambio, si ese mismo trabajador hubiera cotizado más de 44 años y medio, su pensión sería de 1.740 euros. Es posible conseguir una jubilación a los 63 años con una pensión de 1.800 euros, siempre que se parta, por ejemplo, de una base reguladora de 2.200 euros y se hayan cotizado entre 38 y 41 años y medio. La Seguridad Social ofrece un simulador online para estimar la futura pensión de forma más precisa. Finalmente, existe un caso particular para las pensiones más altas. Si la cuantía resultante tras aplicar los años de cotización supera la pensión máxima, fijada para 2025 en 3.267,60 euros mensuales, se aplican unos recortes adicionales sobre este tope. Esta medida, regulada en la disposición transitoria trigésima cuarta de la Ley 21/2021, asegura que la pensión final nunca supere el límite máximo establecido por el sistema.