Viaje a Nabi Shit, la cuna de Hezbolá en el valle de la Becá: "Mientras Israel exista, la resistencia existirá"

La lluvia llena el profundo cráter que engulló la plaza de Nabi Shit. El agua sucia, embarrada ocupa los ocho inacabables metros de profundidad que uno de los proyectiles israelíes dejó en el corazón de esta aldea libanesa. Una aldea está ubicada a tan solo cinco kilómetros de la frontera con Siria. Alejada de la mano de Dios, las calles del municipio se tiñen de barro a la más mínima precipitación. En cada esquina, hay un retrato de un "mártir", de un miliciano caído. El estridente amarillo de los banderines de Hezbolá rompe con el gris de las precarias edificaciones. En ese lugar abandonado de la planicie del valle de la Becá, nació la milicia libanesa allá en los años 80, e Israel parece querer que sea precisamente allí, en su Nabi Shit natal, donde exhale su último aliento.