El reciente informe sobre el estado del complejo gestionado por Córdoba Ecuestre llega cuando se cumplen 16 años en los que esta entidad gestiona las Caballerizas Reales sin un expediente de cesión que lo respalde Actualidad - Una segunda inspección en enero avaló la apertura de Caballerizas, aunque ordenó clausurar una nave Durante décadas, el futuro de las Caballerizas Reales de Córdoba ha estado rodeado de confusión administrativa, proyectos inconclusos y decisiones políticas aplazadas. El reciente informe de los bomberos de Córdoba que alertaron en diciembre de 2025 sobre el deterioro del complejo — y sobre el elevado riesgo de incendio — llega cuando se cumplen ya 16 años desde que Córdoba Ecuestre es el gestor oficioso del histórico edificio sin un expediente oficial de cesión plenamente formalizado. Aunque esta entidad nació en 1996, lleva gestionando “en precario” el emblemático edificio desde 2010, en los últimos compases del alcalde Andrés Ocaña (IU). Desde entonces han pasado por el Ayuntamiento gobiernos de todos los signos políticos —dos mayorías absolutas del PP, una con José Antonio Nieto y la actual con José María Bellido, un cogobierno de PSOE e IU y otro de PP y Ciudadanos— sin que ninguno haya logrado cerrar definitivamente la cesión de un monumento histórico que, según el informe de bomberos, requiere actuaciones urgentes. ¿Pero quién es el responsable último de esta situación? ¿Es el Ayuntamiento de Córdoba, que desde 2023 ya es oficialmente el propietario de las Caballerizas Reales? ¿O es Córdoba Ecuestre, una entidad que aglutina a administraciones públicas como el Ayuntamiento, la Diputación y la Universidad de Córdoba y a organizaciones profesionales como Asaja, Hostecor, CECO, y asociaciones ecuestres, como la Asociación de Criadores de Pura Raza Española, el Club Hípico o el Club de Carruajes de tradición, entre otras? Las Caballerizas Reales, en el año 1993. El traslado del Depósito de Sementales El informe de los bomberos, de hecho, ha caído como una bomba en un momento en el que aún no se ha resuelto una situación administrativa complejísima que se remonta a los años noventa, cuando el Ejército decidió trasladar a Écija el histórico Depósito de Sementales . Aquella unidad de caballería, heredera de la tradición ecuestre militar, había dejado de encajar en la estructura de unas Fuerzas Armadas cada vez más mecanizadas. El entonces alcalde de Córdoba, el popular Rafael Merino, fue uno de los primeros dirigentes municipales que planteó abiertamente la posibilidad de que el Ayuntamiento asumiera la gestión del monumento situado junto al Alcázar de los Reyes Cristianos, en pleno corazón del patrimonio histórico de la ciudad. Su sucesora en la Alcaldía, Rosa Aguilar (IU), recogió el testigo y heredó las conversaciones con el Ministerio de Defensa, entonces dirigido por Eduardo Serra. Desde el principio, sin embargo, la operación estuvo marcada por un obstáculo recurrente: el Ayuntamiento quería hacerse con las Caballerizas, pero sin asumir un coste elevado por el inmueble. La aspiración municipal fue durante años lograr una cesión a muy largo plazo a cambio de suelo para otros equipamientos, como un complejo socio-deportivo destinado a oficiales y tropa. Esa aspiración, en la práctica, nunca llegó a materializarse, aunque Aguilar acordó en 2001 una solución intermedia y convenió con Defensa la cesión del inmueble al Ayuntamiento durante 75 años. La propiedad, sin embargo, siguió siendo hasta 2023 del Gobierno de España. Rafael Blanco en el año 2000, cuando compaginaba su concejalía en el Ayuntamiento con la presidencia de Córdoba Ecuestre. Un concejal que preside una entidad participada por el Ayuntamiento En ese contexto apareció Córdoba Ecuestre, una entidad creada hace ahora 30 años con la intención de agrupar al sector del caballo en la ciudad y que, cierto es, apostó por este mundo en un momento en que nadie pensaba que pudiera haber ahí un nicho de mercado. Rafael Blanco, su actual presidente -está en el cargo desde el año 2000-, fue concejal socialista a principios de siglo y después llegó a ser primer teniente de Alcalde de Cultura en el último mandato de Rosa Aguilar. Fue precisamente en esos años en los que nació Pasión y duende del caballo andaluz , el producto estrella de Córdoba Ecuestre, cuyas primeras ediciones tuvieron lugar en los jardines del Alcázar de los Reyes Cristianos, siempre a la espera de que se rehabilitaran las Caballerizas Reales. De hecho, Córdoba Ecuestre siempre ha aspirado a convertir este edificio , cuna del Pura Raza Español, en un gran Centro Internacional del Caballo, un espacio cultural, turístico y de ocio vinculado al mundo ecuestre. En aquella primera época, el principal escollo era que estaba inmerso en unas obras que se dilataron mucho en el tiempo y que, una vez ejecutadas, se limitaron a una parte muy reducida de ese programa: intervenciones para evitar derrumbes, restauración de cuadras y picaderos y una puesta a punto general que permitiera su uso, dejando el desarrollo completo para un futuro que nunca llegó. Rafael Blanco y el entonces alcalde de Córdoba, José Antonio Nieto Tensión con Nieto y Ambrosio Lo que sí llegó fue la cesión de las Caballerizas como sede estable de Pasión y duende del caballo andaluz . Ocurrió en el año 2010 , cuando Andrés Ocaña era alcalde y Rafael Blanco presidente de Córdoba Ecuestre y concejal del equipo de Gobierno. A partir de entonces, el Ayuntamiento fue prorrogando sucesivamente el acuerdo de cesión del espacio a la entidad -recordemos, participada institucionalmente por el propio Ayuntamiento-. Desde entonces, eso sí, siempre “en precario”, y con momentos en los que hubo bastante tensión. Uno de los momentos más tensos ocurrió bajo el mandato de José Antonio Nieto (PP), quien en 2011 trató de activar económicamente el complejo y planteó un concurso público para su explotación, con la idea de que el espacio generara ingresos para las arcas municipales. De hecho, a punto estuvo de adjudicarse su gestión a un empresario de fuera de Córdoba. Aquella idea naufragó cuando el Ministerio de Defensa advirtió de que el edificio no podía ser cedido a terceros en esas condiciones y Córdoba Ecuestre continuó al frente de las instalaciones. Mientras tanto, la asociación fue dando nuevos pasos: logró que se la declarara de interés público local (por acuerdo plenario en 2014) y de utilidad pública (por acuerdo del Ministerio de Interior en 2015). Blanco sostenía que lo hacía siguiendo las directrices de Nieto al entender que, bajo este paraguas, la administración pública podría cederle el edificio de forma directa, sin necesidad de sacarlo a concurso, como lo había hecho con la Torre de La Calahorra, cedida a la Fundación Roger Garaudy . Once años después, las dudas sobre ello, siguen sobre la mesa. De hecho, durante el mandato de la socialista Isabel Ambrosio también hubo tensiones. Fue la entonces alcaldesa la que puso sobre la mesa la idea de que el Ayuntamiento adquiriera definitivamente el inmueble. El anuncio se produjo en un contexto preelectoral y el acuerdo nunca llegó a concretarse, en parte por la enorme distancia entre las valoraciones económicas de los técnicos de ambas administraciones. La cuestión es que desde Córdoba Ecuestre se quejaban de falta de comunicación y de que su interlocutor en todos los movimientos era Pedro García (IU), entonces primer teniente de Alcalde. Ambrosio le dio el testigo el actual alcalde, José María Bellido, que ha exhibido siempre una gran sintonía con los responsables de Córdoba Ecuestre y retomó la vía de la compra. No sin dimes y diretes con el Ministerio de Defensa, finalmente, el Ayuntamiento acabó adquiriendo las Caballerizas Reales al Gobierno de España en 2023 . Eso sí, desde entonces, en estos dos años y medio, el Consistorio ha reiterado en varias ocasiones que está ultimando un nuevo acuerdo de cesión con Córdoba Ecuestre y ese documento todavía no se ha formalizado. Riesgo de incendio en Caballerizas, según un informe de bomberos. Un informe que reabre el debate El proceso, si ya de por sí es complejo, tiene además una particularidad institucional: el propio Ayuntamiento ostenta la Vicepresidencia institucional de Córdoba Ecuestre. Esta doble situación implica que el Ayuntamiento es hoy el responsable último de cualquier incidente que pudiera producirse en el edificio. Una circunstancia especialmente delicada tras el informe elaborado por los bomberos en diciembre de 2025, en el que se alertaba de riesgos relevantes derivados del estado de conservación del inmueble, incluido un elevado peligro de incendio. Las dudas sobre el estado de las instalaciones siguen abiertas. Córdoba Ecuestre no ha respondido a las preguntas planteadas por este periódico, aunque en declaraciones a otros medios ha defendido que ha asumido con fondos propios las mejoras técnicas solicitadas por el Ayuntamiento. La entidad explota económicamente el recinto desde hace años y, además del espectáculo ecuestre, ha llegado a cobrar entradas a los visitantes que acceden al complejo fuera del horario de funciones, una práctica que ya había sido señalada anteriormente en este periódico , que también destapó hace años que habían abierto un snack bar sin ningún tipo de licencia administrativa que lo permitiera. El Ayuntamiento anunció dos investigaciones de las que nunca más se supo. Lo que sí se ha sabido es que, en alguna ocasión, ha abonado la factura de la luz del edificio y que Córdoba Ecuestre, que no paga canon por el uso del edificio, ha recibido 145.000 euros del Ayuntamiento para el cuidado y alimentación de los caballos de la Policía Local . La cuestión es que, desde que el informe de los bomberos salió a la luz, se han multiplicado las dudas sobre cómo es posible que el único espacio ecuestre de España en un entorno Patrimonio de la Humanidad haya estado abierto al público sin que se valorara el tremendo riesgo que supondría un incendio en su interior y si la entidad que lo gestiona “en precario” es la más adecuada para seguir llevando las riendas del edificio, como plantea el Ayuntamiento de Córdoba.