China intentó reactivar su natalidad con dinero, incentivos y campañas durante años sin éxito. Ahora apunta a algo mucho más profundo: reducir las jornadas laborales para devolverle tiempo a una generación que ya no piensa en formar familia

Tras décadas de crecimiento económico basado en el esfuerzo extremo, el país empieza a cuestionar su propia cultura laboral. Limitar las horas extra podría convertirse en la última gran apuesta para frenar el colapso demográfico.