Popularidad del mezcal en EU está provocando un impacto ambiental cada vez mayor

SAN PEDRO TOTOLÁPAM- Hace 30 años una sola bombilla iluminaba la destilería de mezcal de la familia de Gladys Sánchez Garnica en una zona rural de Oaxaca donde se elaboraba el destilado de agave durante toda la noche. A medida que las gotas caían lentamente de un horno de barro, Garnica y sus hermanos escuchaban a sus padres contar historias, mientras los vecinos llegaban a caballo a probar la bebida conocida por su sabor ahumado.