El Madrid está entre los ocho mejores equipos de Europa. Una noticia que no debería ser noticia, pero, vista la temporada del equipo blanco, y las numerosas bajas y el rival que tenía en octavos, es noticia. Inesperada y buena. Ya hay un equipo español en cuartos y era el que todos pensaban que no iba a pasar. Bueno, como tantas otras veces. Victoria en el Etihad para hacer bueno el 3-0 del Bernabéu. Victoria en el 93 con una dosis de sufrimiento, seguramente, innecesaria tras jugar el 80% del partido con uno más, en un encuentro condicionado por la roja a Bernardo Silva en el 20. Hasta ese momento, el City sometió al Madrid, con Doku otra vez como faro del equipo inglés y con un plan de Pep bastante mejor que el de la ida. Acompañó a Rodri con Reijnders, metió a Cherki en la mediapunta y aquello era un equipo que sí tenía ADN Guardiola. Un Guardiola que se presentó en el Etihad con mocasines, pantalón informal estilo 'cagao' y camisa de leñador. Outfit modernito sin premio. El Madrid solo modificó la pieza del lesionado Mendy por Fran García. El resto, los mismos. Como la estrategia. Los de Arbeloa le dieron el balón al City, se plantaron en bloque bajo, un clásico en el Etihad, y aguantaron ese arreón inicial de los ingleses con Courtois, una vez más, parando lo que solo él para. Cherki y Rodri se toparon con sus manos duras en sendos disparos dentro del área. El Madrid también asustó, con un mano a mano de Valverde que desperdició el uruguayo. Su intento de vaselina se quedó en eso. Fácil su golpeo, a las manos de Donnarumma. La jugada la había generado Vinicius, que se convertiría en el protagonista del partido en el 17. Una jugada del brasileño, partiendo al espacio desde situación reglamentaria, la terminó con un derechazo en la madera. Después, tras un par de rechaces, de nuevo el balón llegó a Vinicius, que con su pierna izquierda remató pegado al palo. Allí estaba Bernardo Silva para despejar el balón sobre la raya de gol, pero con el codo. Zamorana de toda la vida. El colegiado anuló la acción por fuera de juego de Vini, pero se equivocaba el asistente. Tardaron dos minutos desde la sala VAR en comunicarle a Turpin que no había situación ilegal y sí un potencial penalti de Silva. Era transparente. Por mucho que se anudara los brazos a la espalda, despegó claramente su codo para evitar el tanto. Como en el Bernabéu, volvió a lanzar el brasileño, pero esta vez sin saltito. Paradinha, engaño a Donnarumma y disparo fuerte a la izquierda del italiano. 0-1. Paradójicamente, con uno más, el Madrid perdió durante varios minutos la concentración en defensa y Haaland tuvo en dos ocasiones el empate. También Vini pudo hacer el 0-2 en otro par de oportunidades. Guardiola, resignado, no paraba de acariciar su calva pensando cómo sería el partido once contra once, porque, con inferioridad, su equipo nunca se rindió. Tampoco los 'olés' de la afición madridista amilanaron a los ingleses, que igualaron el partido en el 41. Cómo no, Doku por banda izquierda y remate de Haaland. Antes del 1-1, Brahim dejó el no gol de la eliminatoria. Con un recorte, le rompió la cadera, la cintura y cuatro costillas a Rúben Dias antes de mandarlo al suelo. Su disparo con la derecha lo detuvo en dos tiempos Donnarumma. Del vestuario salió el Madrid sin Courtois. Sobrecarga en el abductor derecho. Le tocaba a Lunin hacer de Thibaut y, aunque ni él ni nadie pueden hacer del belga, el ucraniano no es manco. Ni cojo. Héroe en el Etihad en 2024, en aquella épica tanda de penaltis, frenó el ímpetu de un City que, sin nada que perder y ante un Madrid un tanto confiado, obligó a trabajar más de lo previsto al segundo portero del Madrid. Buenas paradas a Haaland y a Doku, que se quedó con las ganas con la que sí llevó a la red en el 64. Estaba en fuera de juego el belga. También Ait-Nouri en el 77, en otro tanto anulado al City. Y también Vinicius en el 83, en un ataque que acabó con Valverde en la red. Hat-trick de goles anulados y doblete del brasileño, que hizo el 1-2 en la prolongación. Mbappé tuvo 25 minutos, con un remate, un penalti de Ait-Nouri en el que Turpin se hizo el sueco y una amarilla innecesaria que le deja al borde de la suspensión. Rodaje para el derbi del domingo. Pero esa es otra historia. El Madrid está en cuartos de Champions. Y Pep, en el sofá de su casa.