No le esperen en abril

Lo que escribía Guillermo Cabrera Infante nunca me interesó, pero había una cosa con la que siempre estuve de acuerdo con él: yo tampoco tragaba el realismo mágico de García Márquez. De Vargas Llosa, aun Nobel y todo, jamás tuve prisa alguna por leerme sus obras. El único autor del famoso boom latinoamericano con el que siempre estuve al día fue Alfredo Bryce Echenique.