Cuando en la madrugada del 29 de marzo los relojes marquen las 02:00 y automáticamente avancen hasta las 03:00, millones de europeos perderán una hora de sueño. Lo que para muchos parece un simple trámite administrativo podría tener consecuencias más graves de lo que imaginamos, según revela una investigación científica que ha analizado datos de más de tres décadas.