Cuando se habla de listas de espera en sanidad casi siempre se repite el mismo diagnóstico: faltan profesionales médicos, la población envejece y la demanda asistencial crece. Todo eso es cierto, pero no explica por sí solo el problema. Las listas de espera no dependen únicamente de cuántos recursos tiene el sistema, sino también de cómo está organizado y qué incentivos lo mueven.