Un recinto con todas las comodidades y capaz de adecuarse a los requisitos en la adversidad. La clasificación del Celta a la Europa League esta temporada supuso todo un reto deportivo y logístico para el club, ya que en apenas tres meses tuvo que ideárselas para lograr ampliar el aforo del estadio de Balaídos y cumplir las exigencias UEFA en gradas visitantes, prensa o compromisos publicitarios. El resultado es «un estadio de primera categoría», tal y como ratificaron los delegados enviados desde el extranjero para revisar todo el proceso en la anterior eliminatoria contra el PAOK griego.