La sucesión de temporales durante el invierno hizo que la flota permaneciera amarrada durante buena parte de lo que va de año. Y la mortandad provocada por el agua dulce en los bancos marisqueros propició que la explotación de bivalvos se viera drásticamente reducida. Pero a pesar de esa inactividad, el furtivismo y/o la pesca ilegal han seguido causando estragos.