La obra prevista por el Concello en la Rúa do Santo para aliviar las inundaciones que sufre desde hace años el barrio de Lourizán sigue atrapada por un conflicto que va mucho más allá del drenaje de la zona. La actuación municipal depende de lo que ocurra en Os Praceres, donde continúan pendientes tanto la ejecución de la sentencia que obliga a eliminar el paso a nivel como la redefinición del proyecto ferroviario de Adif, los permisos de Augas de Galicia y las obras ligadas a la PO-546. Ese fue el punto de partida de la reunión celebrada en la Subdelegación del Gobierno, en la que las distintas administraciones intentaron buscar una salida que permita mover al menos una parte del problema.