Los comercios tradicionales formaron parte esencial del tejido económico y social de Cáceres durante el siglo XX, dejando huella en la memoria colectiva de la ciudad. Ya en 1928, algunos establecimientos destacaban por la singularidad de sus productos y la especialización de sus propietarios. Es el caso de Francisco Cruz Quirós, quien comercializaba cerveza Mahou en una época en la que este tipo de distribución comenzaba a ganar presencia en el ámbito local.