La rana sindical debe vigilar su espalda

Cuenta la fábula de la rana y el escorpión -atribuida a Esopo, como casi todas- que el batracio accedió a cruzar un río llevando en su espalda al alacrán tras avisarle de que, si le picaba, ambos morirían. Y así fue: en mitad del cauce, el escorpión la picó y la rana le recordó su estupidez trágica. “Está en mi naturaleza” le contestó el del aguijón.