India es uno de los países fundadores del bloque económico-comercial conocido como los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), un contrapeso desde su fundación al dominio occidental, manejado por Estados Unidos y en el que se incluyen activos como la Unión Europea (UE). Irán, atacada por la Washington y Tel Aviv, es parte de los BRICS+, al igual que Emiratos Árabes Unidos, donde Teherán ha atacado posiciones estratégicas estadounidenses e instalaciones energéticas clave. Un juego de alianzas que está saliendo caro a los indios, con relaciones comerciales importantes con la Casa Blanca e Israel. Este juego a múltiples bandas ha propiciado que los BRICS, cuya presidencia de turno ocupa India, no haya criticado la agresión ilegal de Estados Unidos e Israel contra Irán (tampoco ayuda que EAU sea uno de los atacados), algo que el bloque comercial ha hecho siempre que se ha producido una situación similar. Si bien el mandatario indio, Narendra Modi, no ha dudado en condenar las respuestas iranís contra infraestructura ubicadas en países del Golfo Pérsico, a la par que dio acogida a uno de los barcos iranís que fue atacado por las fuerzas estadounidenses en los primeros días de ofensiva. No obstante, lo que de verdad preocupa a Nueva Delhi es la crisis económica que ya atraviesa el país. El cierre del Estrecho de Ormuz está golpeando fuerte a India, el segundo mayor importador mundial de gas licuado a base de petróleo (GLP), tan solo por detrás de China. La diferencia con el gigante asiático es que las reservas indias son mucho menores y, siendo el 60% de su gas importado y el 90% de este porcentaje dependiente del Estrecho cerrado por los ayatolás, la situación empieza a ser preocupante. Excepcionalmente, Irán ha dejado pasar algunos petroleros por Ormuz, pero resulta insuficiente para abastecer a India. El Gobierno de Modi busca una solución dialogada que ponga fin al conflicto, algo que no parece viable en estos momentos, y ya se ha visto obligado a asumir políticas de guerra como la Ley de Productos Esenciales. Esta medida redirige los recursos industriales hacia el consumo básico, dado que la economía del hogar india es muy dependiente del gas, y las refinerías nacionales ya están generando GLP para uso doméstico, abandonado los plásticos. Este abordaje, además de determinadas limitaciones de consumo a la población, está capeando la situación, por el momento; pero algunos sectores terciarios empiezan a titubear. Asimismo, India es consciente que el golpe será más fuerte cuanto más dure la guerra, razón que está llevando a que su intervención diplomática, a la par que interesada, sea cada vez mayor. El propio Modi está intentando mediar de forma discreta con Irán, con quien mantiene unas buenas relaciones, sin molestar a Estados Unidos, desplegando la fama diplomática que se ha ganado en las últimas décadas. India disimula la crisis Pese a la activación de medidas de guerra y a la situación que se empieza a palpar en los hogares y los comercios, el Gobierno indio aseguraba hace...