Y el Plan B, ¿por qué?

Tras un monumental mitote pletórico de invocaciones al “pueblo” y a la “democracia”, los dueños de los partidos sonrieron con el desenlace del Plan B , que les permite seguir recibiendo fortunas cada año y los faculta a controlar las candidaturas; con esto garantizan su monopolio sobre la vida pública. Si la Presidenta conoce la profunda adicción de los partidos al dinero fácil, ¿por qué se lanzó a una aventura tan incierta?