León XIV denuncia "el abuso y explotación" en la Amazonía y pide proteger a sus pueblos

El papa León XIV ha lanzado un firme llamamiento a la Iglesia y a la comunidad internacional para dar una respuesta clara ante las situaciones de "abuso y explotación" que afectan a la Amazonía, una región clave para el equilibrio ambiental del planeta y hogar de millones de personas. El mensaje ha sido difundido a través de un videomensaje dirigido a los participantes de la VI Asamblea de la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA), celebrada en Bogotá. En su intervención, el Pontífice ha alertado sobre las amenazas que pesan sobre este territorio, subrayando que la Amazonía atraviesa graves problemas sociales y medioambientales. En particular, ha denunciado que la región está afectada por dinámicas de explotación y abusos que requieren una respuesta "adecuada" y urgente por parte de todos los actores implicados. El Papa no solo ha puesto el foco en la degradación ambiental, sino también en el sufrimiento humano que se deriva de estas situaciones. Según ha explicado, ha sido informado de "los sufrimientos y las esperanzas" de los habitantes de la Amazonía, así como del "creciente deterioro" de su entorno natural. Ante esta realidad, quiso expresar su cercanía a las poblaciones afectadas, muchas de ellas comunidades vulnerables que viven en estrecha relación con la naturaleza. La intervención de León XIV se enmarca en un momento clave para la Iglesia en la región, ya que la asamblea amazónica reúne a obispos, religiosos y laicos con el objetivo de reflexionar sobre el futuro pastoral del territorio. Uno de los principales propósitos del encuentro es definir líneas de acción que orienten la misión eclesial en los próximos años. En este contexto, el Papa ha subrayado la necesidad de que la Iglesia desempeñe un papel activo y comprometido. Para ello, ha propuesto que se convierta en un "refugio seguro" que proteja la vida en todas sus formas y acompañe a quienes sufren. Este enfoque implica no solo la defensa del medio ambiente, sino también la promoción de la dignidad humana, especialmente en las comunidades más afectadas por la explotación de recursos y las desigualdades sociales. El Pontífice ha utilizado además una potente imagen para ilustrar el papel que debe asumir la Iglesia en la Amazonía: la del shihuahuaco, un árbol milenario de la selva que crece lentamente pero se convierte en un ecosistema en sí mismo. Con esta metáfora, ha explicado que la Iglesia está llamada a ser un espacio de vida, unidad y protección, capaz de sostener a las comunidades. Otro de los elementos destacados del mensaje fue la invitación a trabajar con esperanza, a pesar de los desafíos. Inspirándose en textos bíblicos, León XIV ha animado a los participantes a reconocer que "algo nuevo está naciendo" en la Amazonía, aunque todavía sea frágil. En este sentido, ha insistido en la importancia de continuar construyendo una Iglesia con "rostro amazónico", es decir, profundamente enraizada en las culturas y realidades locales. Asimismo, el Papa ha hecho hincapié en el valor de la inculturación, un proceso que busca integrar el mensaje cristiano con las tradiciones y saberes de los pueblos amazónicos. Este camino, aunque exigente, es considerado fundamental para lograr una presencia eclesial más auténtica y efectiva. El mensaje concluye con una llamada a la acción basada en la fe y el compromiso. León XIV insta a los participantes a responder con generosidad y valentía a los retos que enfrenta la Amazonía, recordando que la misión de la Iglesia pasa por acompañar a los más vulnerables y defender la vida en todas y cada una de sus dimensiones. Con este pronunciamiento, el Papa sitúa nuevamente la cuestión amazónica en el centro del debate global, poniendo de relieve la urgencia de actuar frente a los abusos, la explotación y el deterioro ambiental que amenazan uno de los ecosistemas más importantes del mundo.