Treinta y seis años después del fin de los vertidos mineros y dos décadas tras el último gran acuerdo institucional, la regeneración de la bahía de Portmán sigue encallada. Lo que fue calificado como uno de los mayores desastres ecológicos del Mediterráneo continúa sin solución definitiva ni consenso político, evidenciando una fractura persistente entre administraciones y partidos.