A las 11.15 de la mañana, la entrada del Palacio de San Telmo apenas hacía presagiar la magnitud de la protesta. Algún médico, con la bata enrollada bajo el brazo, se dejaba ver frente a la sede de la Junta de Andalucía, pero la imagen era todavía la de una convocatoria deslucida, sin apenas ambiente. Bastaron, sin embargo, quince minutos para que el escenario cambiara por completo. A las 11.30, una marea blanca tomó la entrada del palacio para gritar “basta”, una vez más, contra lo que consideran una “devaluación de su profesión” y para rechazar el borrador del Estatuto Marco planteado por el Ministerio de Sanidad.