El comercio de Cartagena enseña a los niños a comprar en las tiendas para asegurar su futuro

El comercio tradicional de Cartagena ha puesto en marcha una innovadora campaña para asegurar su supervivencia, y sus protagonistas son los más pequeños. La iniciativa, impulsada por el centro comercial abierto, busca enseñar a los niños el valor de las tiendas de barrio como alternativa a la compra por internet. Su presidente, Antonio Sánchez, explica que el objetivo es inculcar desde la infancia costumbres de consumo que ayuden a sostener a los vecinos y al tejido comercial local. La experiencia ha llevado a los escolares a recorrer los establecimientos del centro para mostrarles de primera mano qué ofrecen. "Les hemos enseñado lo que se vende, desde pegamento para arreglar un juguete roto hasta una sartén nueva para casa, pasando por ropa o la copia de una llave", detalla Sánchez. Para hacer la experiencia más atractiva, los niños han disfrutado de un paseo en el trenecito del centro comercial, convirtiendo la lección en una aventura memorable. La campaña responde a un desafío mayúsculo: la creciente familiaridad de los niños con las compras a través de móviles y tabletas. Antonio Sánchez subraya la importancia de contrarrestar esta tendencia. "Es al final enseñarles desde pequeñitos que no solo todo está en el teléfono", afirma, destacando que existe una enorme variedad de comercios cercanos "esperando para solucionar sus papeletas". Más allá de los hábitos de consumo, el comercio del casco histórico de Cartagena enfrenta amenazas estructurales. Sánchez advierte sobre la "tendencia a aislar los cascos históricos", un problema que se agrava en una zona que necesita atraer visitantes. "Nuestro casco histórico no está totalmente habitado, hay mucho solar y ruina, por lo que necesitamos del flujo de personas que vienen de fuera", lamenta. La solución, según el sector, pasa por medidas que llevan años demandando: un servicio de transporte urbano "muy bueno" y un servicio gratuito de parking. Sin estas herramientas, asegura Sánchez, es imposible competir con las grandes superficies comerciales de la periferia. A pesar de la larga espera, el presidente del centro comercial abierto afirma que "últimamente hemos visto algún pequeño avance que nos da ilusión". Esta esperanza se apoya en que, según Sánchez, los responsables políticos "se están dando cuenta de lo que está sucediendo". Advierten que si falla el comercio, el plan para repoblar el centro tampoco funcionará. La lógica es clara: "Si una persona tiene que comprarse una camisa y para ello debe coger el coche, no va a venir a vivir al centro histórico", aunque la oferta de hostelería sea excelente. Mientras llegan soluciones a largo plazo, el sector se apoya en eventos que dinamizan la ciudad. Actos como los de Cuaresma y Semana Santa generan un importante flujo de personas en el centro, lo que se traduce en un respiro económico. "Todo lo que se haga es bueno para intentar tener ese casco histórico vivo y que vayamos resistiendo", concluye Sánchez.