Más de treinta escalones, son la barrera que a día de hoy impide a las personas con movilidad reducida contemplar de cerca uno de los hallazgos más sorprendentes de los últimos años: los Rostros del Turuñuelo. Las quejas por la falta de accesibilidad a la sala del Museo Arqueológico Provincial de Badajoz, inaugurada por el Rey el 8 de mayo de 2025, no han dejado de crecer, y colectivos como COCEMFE ya han alzado la voz. El presidente de COCEMFE, Jesús Gumiel, ha calificado en COPE la situación de "muy grave", ya que se está negando el acceso a la cultura por un problema de accesibilidad. Según ha explicado, la propia Junta de Extremadura les solicitó en 2024 la elaboración de un estudio de accesibilidad del museo, que se realizó en colaboración con técnicos de patrimonio para asegurar la viabilidad de las propuestas. De aquel informe, según detalla Gumiel, se han ejecutado varias mejoras, pero falta la más importante: el ascensor. "Hemos hablado nuevamente con la consejera de Cultura y están haciendo gestiones al máximo nivel con el Ministerio de Cultura, al objeto de que se instale ese ascensor", afirma. La razón es clara para él: "el ascensor lo tiene que ejecutar el Ministerio de Cultura, que es el propietario del edificio". Una visión que comparte la Asociación de Amigos del Museo, cuyo presidente, Julián Castaño, ha entregado un informe al Ministerio de Cultura detallando posibles soluciones. No obstante, la respuesta de la Delegación del Gobierno en Extremadura matiza las responsabilidades. Informan de que, si bien el edificio es de titularidad estatal, "su gestión y uso corresponden a la Junta de Extremadura". Según esta comunicación, "corresponde a la Junta de Extremadura, como administración gestora del centro, valorar y, en su caso, promover las necesidades de intervención en el inmueble". A partir de ahí, concluye el escrito, "cualquier actuación deberá ser coordinada con el Ministerio de Cultura para su adecuada planificación y ejecución", abriendo la puerta a una posible financiación conjunta. La Junta de Extremadura, por su parte, asegura haber pedido la instalación en numerosas ocasiones sin obtener respuesta. Mientras tanto, ha acometido otras obras de mejora recogidas en el informe de COCEMFE. Hasta 2024, el museo no tenía baños adaptados, y ese año se creó un aseo accesible para público y trabajadores. Además, se ha eliminado el escalón de la entrada principal, se ha instalado una puerta automática y se han ensanchado los vanos de las puertas de la Sala de Protohistoria para permitir el paso de sillas de ruedas. A pesar de estos avances, la solución definitiva no llega. Jesús Gumiel recuerda que la normativa, desde el 4 de diciembre de 2017, daba un plazo límite para que todos los espacios fueran accesibles. La llegada masiva de visitantes atraídos por los rostros tartésicos no ha hecho más que evidenciar un problema que, como señala Julián Castaño, lleva 37 años sin resolverse.