Muchas miradas están puestas en la Casa Blanca. Antes de la guerra, el presidente estadounidense Donald Trump llegó a jactarse de mantener bajos los precios de la gasolina. Pero desde entonces ha cambiado de postura para intentar presentar los altos precios del petróleo como algo positivo para Estados Unidos. La semana pasada, Trump afirmó que, como Estados Unidos es ahora el mayor productor de crudo del mundo, “cuando suben los precios del petróleo, ganamos mucho dinero”.