El colegio Calasanz de Santander, conocido como Los Escolapios, se acerca a un momento histórico: la celebración de su centenario en 2026. En una jornada de radio en directo desde el centro para los programas Herrera en COPE Cantabria y Mediodía COPE Cantabria, sus responsables han explicado cómo el colegio no solo mira a su pasado, sino que construye el futuro con un modelo educativo que combina tradición e innovación. Con aproximadamente 900 alumnos desde los 2 años hasta Bachillerato, el director de infantil y primaria, Andoni Cuesta, destaca que lo que define al centro es la cercanía y el ambiente de familia que se respira en toda la comunidad educativa. Uno de los ejes prioritarios del colegio es el desarrollo integral desde las edades más tempranas. Basándose en la neuroeducación, el centro ha reforzado la importancia de la psicomotricidad. "Hemos visto y hemos aprendido que la educación física, la psicomotricidad, es algo básico en la etapa infantil, para después adquirir otros procesos como es el de lectura y escritura", afirma Cuesta. Para ello, han ampliado el tiempo dedicado a esta materia con tres sesiones semanales de educación física y dos recreos diarios para los más pequeños. Siguiendo esta línea, el próximo curso incorporarán en los primeros ciclos de primaria una iniciativa sorprendente: talleres de crochet y costura. Lejos de ser una vuelta a lo clásico, el objetivo es potenciar la psicomotricidad fina en las manos, un paso fundamental para el proceso de escritura. Andoni Cuesta confía en que este proyecto no solo mejorará la destreza manual, sino también "la concentración que hemos visto que tanto se ha perdido, a lo mejor, en la parte de la adolescencia". La comunicación es otro pilar fundamental, materializado en un proyecto lingüístico que busca mejorar la expresión y la comprensión desde primaria a secundaria. Isabel García, profesora de lengua, explica que se pretende ir "un paso más allá" para subsanar carencias en el cuidado de la palabra y la ortografía. El proyecto, sin libros de texto, se adapta a las necesidades detectadas en los alumnos para que, cuando lleguen a secundaria, se aprecie una evolución clara en su capacidad de comunicarse. Esta apuesta por la cercanía es una de las señas de identidad que ha perdurado durante casi un siglo. Javier Almagro, secretario y antiguo alumno que lleva 40 años trabajando en el centro, lo confirma: "La relación entre el profesor y alumno, en general dentro del centro, es muy cercana". Almagro, que vivió como alumno el 50 aniversario y como trabajador el 75, recuerda con cariño su etapa de estudiante y destaca la enorme transformación del colegio, que ha visto pasar por sus aulas a personalidades como el premio Cervantes Álvaro Pombo, la atleta Jan Abascal o el entrenador Quique Setién. El Calasanz también educa en aspectos vitales como la salud a través de un proyecto que involucra a alumnos, familias y profesionales sanitarios. En colaboración con enfermeras del centro de salud de Tetuán, los niños aprenden desde los tres años sobre primeros auxilios adaptados, desayunos saludables o cómo actuar ante una emergencia. "Si empezamos desde muy pequeños, lo van a hacer durante toda la vida", señala la enfermera Silvia González. Además, se abordan temas como el ciberacoso o las adicciones con la colaboración de la Policía Nacional. El compromiso social es otro de los pilares, coordinado por el departamento de Transformación Social. Su coordinadora, Beatriz González, explica que el objetivo es "educar a alumnos con conciencia social y capaces de transformar el entorno". A través de campañas y proyectos de Aprendizaje y Servicio (APS), como colaboraciones con la asociación de enfermedades raras NONAN o recogidas de ropa para la India, se fomenta una mentalidad crítica y solidaria. "Es algo que se contagia", asegura González. El deporte, gestionado por el club deportivo del colegio, es otra herramienta educativa clave. Con 350 jugadores de fútbol y baloncesto, el coordinador Nacho Martínez subraya que el fin no es solo competir, sino educar en valores: "Como eres en el deporte, eres en la vida, y es muy importante que sepan gestionar las frustraciones". El club fomenta un fuerte sentimiento de pertenencia, siendo la mayoría de sus entrenadores antiguos jugadores. Finalmente, la formación se completa con una decidida apuesta por el inglés, con un programa que arranca a los dos años, la certificación como centro examinador de Cambridge y viajes de inmersión lingüística al Reino Unido. Incluso la salud animal tuvo su espacio en la jornada, con una breve intervención del veterinario Alejandro Arce, de la clínica Rock and Pets en Miengo, quien explicó de forma didáctica qué es la rabia, cómo se transmite y la importancia de la vacunación en las mascotas como principal medida de prevención. Hemos hablado de educación… pero también de algo mucho más grande. De aprender a leer, a comunicarse, a cuidarse, a trabajar en equipo, a mirar a los demás, y a crecer como personas. Hemos visto un colegio que se acerca a sus cien años de historia, pero que sigue mirando hacia adelante, innovando, adaptándose… y, sobre todo, acompañando. Porque al final… educar no es solo enseñar contenidos. Es dejar huella. Y aquí, en el Calasanz, esa huella parece que dura toda la vida.