El bombardeo del yacimiento de gas iraní South Pars abre una nueva fase en la guerra de Irán. La reacción inicial del Gobierno iraní es una muestra clara de la nueva situación. Irán ha advertido a los países del Golfo de que los activos energéticos de cualquier país son ahora "objetivos legítimos". Instalaciones en Qatar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos figuran en la lista de lugares con riesgo de ataques aéreos por parte de Teherán.