Según las nuevas directrices, los controladores de tráfico aéreo deben usar radar para mantener separados a helicópteros y aviones mediante distancias laterales o verticales específicas. El nuevo requisito se aplica a más de 150 de los aeropuertos más concurridos del país, y amplía una restricción que ya se había implementado en el Aeropuerto Nacional Ronald Reagan Washington.