“Te veo más flaca” o “has cogido unos kilos, ¿no?”. Comentarios como estos, lanzados sin permiso, se han normalizado en el día a día. El caso más reciente lo ha protagonizado la supermodelo Heidi Klum, a quien con 52 años han llamado “gorda”. En el programa 'La Tarde' de COPE, Pilar García Muñiz ha planteado la pregunta clave: “¿Por qué sentimos que tenemos derecho a opinar sobre los demás?”. El problema es universal. El colaborador Antonio Arredano admitió que es “muy desagradable, porque no sabes lo que hay detrás”, una idea que respaldó Paloma Esteban. Se recordó el caso del cantante David Bustamante, quien enfrentó una “crueldad terrible” por engordar. El propio artista ha declarado: “A la gente no hace falta decirle si está gorda, si está demasiado flaco, cada uno tiene sus historias'”. Para analizar el impacto de los juicios sobre la imagen corporal, el programa ha contado con Elena Arderius, psicóloga especializada en identidad e imagen corporal de la Universidad Francisco de Vitoria. Arderius ha explicado que las redes sociales “hacen mucho daño” al proyectar “un canon de belleza que no se corresponde a la realidad”. Esta comparación constante afecta a la identidad y la autoestima, como le ocurrió al streamer Ibai Llanos, quien durante años aguantó comentarios como “sistemáticamente llamándome gordo o sistemáticamente diciendo, Ibai, te vas morir la semana que viene'”. La psicóloga ha señalado que la obsesión por la aprobación externa es peligrosa. “Solo focalizarme en esa aprobación de los demás, pues nos trae verdaderos problemas de de identidad y de autoestima”, ha afirmado. Según Arderius, el anhelo más profundo del ser humano es “sentirse querido”, y los comentarios negativos hieren porque atacan directamente esa necesidad, “machacando nuestra autoestima”. Ante un comentario fuera de lugar, la experta recomienda usar “las técnicas de asertividad”, expresando directamente lo que se siente sin herir al otro. La clave es escuchar las propias emociones y comunicarlas. “Tenemos que crear esta cultura y esta educación de poder hablar de lo que uno siente, pues, de una manera directa, sencilla y y de corazón a corazón”, ha defendido Arderius. El debate ha revelado que esta presión social comienza a edades muy tempranas. El periodista Antonio Arredano ha compartido su preocupación por su hijo de siete años, quien ya “hace comentarios sobre su cuerpo”. Arredano ha recordado su propia experiencia: “A mí ir a la playa era un castigo, la mayor vergüenza que podía vivir como niño”, por lo que ha insistido en la importancia de “hacer mucha pedagogía” para evitar que los complejos se repitan.