Marc Martínez no nació entre ovejas ni heredó una explotación familiar. Creció en Barcelona, lejos del campo y en una familia sin tradición ganadera. Con 18 años ya tenía claro su camino y decidió mudarse a Extremadura, atraído por un mundo que hasta entonces solo conocía por las raíces de su madre, natural de un pueblo de la región. Empezó con cinco ovejas en unas "parcelillas" que tenían sus abuelos. Hoy, con 34 años, vive en Cáceres y gestiona junto a su suegro una ganadería de ovino, tras años ampliando poco a poco una explotación levantada desde cero.