La imagen de la Virgen de los Dolores fue al taller este invierno. No fue un tratamiento intenso como el de la Virgen de la Macarena de Sevilla, que tanta polémica generó, se trató más de una limpieza del rostro de la imagen sin que entrara la gubia a hacer su trabajo. Francisco Mallo, el directivo más longevo de la Hermandad de los Dolores, con 95 años, en cuya casa se guarda la Virgen hasta que sale en procesión hasta la excolegiata, traslada a su sobrino Diego González Mallo que le sentó bien a la imagen el paso por el taller, que recuperó ese rostro claro y lúcido que tenía al principio, cuando aún presidía un espacio del consistorio municipal, en aquellas épocas en las que se mezclaba lo humano y lo divino. Comenta Diego González que los fieles van a notar la diferencia para bien, porque recuperó su tez original, afeada por los años de humo de las velas que se consumían a su lado que oscurecieron su rostro. Ayer, en el Traslado, no hubo críticas, nadie alzó la voz, ni tampoco hubo comentarios para bien. Se espera que hoy, cuando esté presta para el besamanos al lado de la Capilla de la Virgen de los Remedios, se pueda apreciar mejor el cambio. Ayer, en la procesión de Traslado, los fieles estaban atentos al rosario, que acompaña esta procesión, que acostumbra a orarse siempre media hora antes de la misa .