Todo se compone, hasta lo que parece que no. Lo que confunde y distorsiona, lo que hace ver que eso no es así, es la ansiedad, ese espejismo que pretende hacerte creer que sabe mejor que nadie qué está pasando. De tanto en tanto -muy de tanto en tanto; tanto como para concluir que no es tan de tanto en tanto- algo me arrastra al bosque de Bellver. Y eso me lleva a otras veces que estuve allí (o que estoy aquí, porque ahora estoy aquí aunque cuando lo cuente ya estaré allí). Es posible que confunda los recuerdos, o que los adapte a la última vez que los recordé. Tiempos lejanos y ahora no sé si el recuerdo es de aquellos días que los viví o no es más que la memoria de la última vez que los recordé.