Me imagino que conocen la fábula del escorpión. En caso contrario se la relato en dos líneas porque de alguna manera hay que empezar un artículo. Una rana y un escorpión coincidieron en el margen de un río que ambos pretendían cruzar. El arácnido le pidió al anfibio que le ayudase a llegar a la otra orilla. La rana, desconfiada, le dijo: «Si te subo a mi espalda me clavarás tu aguijón y moriré». El escorpión respondió: «Podría hacerlo, pero en este caso moriríamos los dos». La rana meditó unos segundos y le autorizó a subir a su lomo para iniciar la travesía.